La historia modernista vuelve a respirar después del mortero
En pleno barrio del Esquerra del Eixample, la rehabilitación de esta finca modernista empezó como un simple decapado de pintura… y acabó destapando un tesoro.
Bajo un mortero con despiece estándar —añadido décadas después de su construcción— emergió el estuco original coronado por cuatro franjas de esgrafiados florales a cada una de las cinco plantas. Aquello que ayer camuflaba la belleza, hoy vuelve a dar color en la isla.
