El congreso de arquitectura más importante del mundo llega a Barcelona. Y habla exactamente de lo que hacemos.

Este verano, Barcelona acoge el Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026. Más de 10.000 personas de todo el planeta, 250 ponentes y cien sesiones repartidas por la ciudad. Una cita que ocurre cada tres años y que, esta vez, tiene un lema que nos interpela directamente: Becoming. Architectures for a planet in transition. Arquitecturas para un planeta en transición.

¿Por qué nos interpela? Porque el congreso pone en el centro del debate algo que en GTA Europa llevamos casi treinta años haciendo: intervenir en los edificios que ya existen en lugar de tirarlos y construir de nuevo. Y resulta que eso, que podría parecer lo más conservador, es exactamente lo más necesario ahora mismo.

Tirar un edificio para construir otro tiene un precio enorme. Y ya no nos lo podemos permitir.

El UIA 2026 dedica una parte importante de su programa a una pregunta que el sector lleva tiempo esquivando: ¿tiene sentido seguir construyendo como si los recursos fueran infinitos? Derribar, generar toneladas de residuos, fabricar materiales nuevos, volver a construir. Ese ciclo tiene una huella ambiental enorme.

La alternativa empieza por una decisión que parece simple pero no lo es: no tirar. Cada fachada rehabilitada, cada cubierta reparada en lugar de sustituida, evita residuos, ahorra energía y alarga décadas la vida de un edificio que ya existe. El edificio viejo no es el problema. Es la solución.

Un edificio de 1905 no es como uno de 2005. Y hay que saber tratarlo.

El congreso habla de entender los materiales de verdad: de dónde vienen, cómo envejacen, cómo se pueden reutilizar. Y eso conecta directamente con algo que cualquiera que trabaje en rehabilitación sabe: no puedes tratar igual un edificio del Eixample de principios del siglo XX que uno de los años ochenta.

La piedra, el mortero de cal, las técnicas de construcción de hace cien años tienen su propia lógica. Intervenir bien sobre un edificio así requiere conocerlo a fondo, leer sus problemas con precisión y proponer soluciones que duren. Ese conocimiento no se consigue en un catálogo. Se acumula con años de trabajo. En GTA Europa llevamos casi tres décadas haciéndolo.

Rehabilitar un edificio es también una decisión sobre la ciudad.

Uno de los grandes temas del UIA 2026 es cómo construir ciudad sin agotar el territorio. Y hay algo que no siempre se dice en voz alta: cuando se rehabilita un edificio en lugar de derribarlo, se está tomando una decisión urbanística. Se mantienen los vecinos. No se ocupa suelo nuevo. No se generan los residuos de una demolición. El barrio no se rompe.

 

Rehabilitar no es solo arreglar lo que está roto. Es decidir qué ciudad queremos tener.

 

Lo que siempre pareció lo más discreto resulta ser lo más necesario.

Durante mucho tiempo, rehabilitar estuvo a la sombra de construir. La obra nueva era el escenario del arquitecto, del gran proyecto, del reconocimiento. Rehabilitar era lo que había que hacer pero nadie ponía en portada.

El UIA 2026 da la vuelta a eso. Cuando uno de los congresos más importantes del mundo dedica sesiones enteras a cómo reutilizar estructuras, cómo alargar la vida de los edificios o cómo reprogramar espacios en lugar de tirarlos, el mensaje es claro: el futuro de la arquitectura está en lo que ya existe.

El lema Becoming —que en inglés significa algo así como «estando en proceso de ser»— no es un slogan vacío. Es una forma de decir que la transición climática no es un punto de llegada, sino algo que está pasando ahora. Y que los edificios que ya están en pie son el lugar donde esa transformación ocurre de forma más real y más masiva.

Ese es el territorio en el que trabajamos. Y el UIA 2026, por fin, lo pone donde siempre debió estar.